Situada en el ámbito de la DO La Palma, Bodega Juan Matías Torres es una bodega pequeña de carácter familiar en el extremo sur de la denominación, en la subzona Fuencaliente. Su localización en una isla con una naturaleza privilegiada, cuyo territorio es reconocido íntegramente por la UNESCO como Reserva Mundial de La Biosfera – lo que la sitúa también en un entorno especial y frágil- la proximidad y omnipresencia del mar y su influencia, la impresionante orografía abrupta – La Palma es la isla más alta en relación a su superficie del planeta-, explican los numerosos microclimas , las características y variedad de suelos, las diferentes formas de cultivo de la viña o la antigüedad de sus viñedos.

Fundada en 1885 es una de las bodegas más antiguas de Canarias elaborando y comercializando vino ininterrumpidamente desde entonces por distintas generaciones de la misma familia, hasta la cuarta y quinta que coinciden en el presente.

Desde 1997 elaboramos vinos dentro de la DO La Palma. Bajo las marcas Vid Sur y Matías i Torres- la i hace referencia aquí a lo más básico y elemental…Es el trazo esquemático, próximo al grafismo abstracto, al origen…esto se acerca a nuestro modo de hacer y también es un guiño al castellano que hablaban los colonos que introdujeron en las islas la viña-.

Una elaboración singular. Basamos nuestro trabajo en la línea casi minimalista de la tradición artesanal del vino en Canarias, combinado con tecnología más actual. Mantenemos labores heredas de la agricultura tradicional.

Suelos pobres y diferenciados. La mayor parte de nuestras viñas está plantada en suelo volcánico joven producto de recientes vulcanismos. Capa de lapilli o ceniza volcánica, por lo general de un metro de espesor, debajo de la cual se haya el suelo productivo, franco arenoso ligero. Sin embargo hay diversidad edafológica entre las zonas de cultivo de las que obtenemos la uva, habiendo también presencia de suelos más evolucionados.

Pequeñas parcelas de superficie irregular y baja densidad, repartidas entre los 200m sobre nivel del mar hasta los 1200m. Cultivos marginales de secano. La mayoría en sistemas de conducción arrastrada. En pendientes pronunciadas. Sometidas a microclimas muy diversos.
Condiciones todas que constituyen lenguajes en sí mismos dando lugar a uva diferenciada.

Cepas viejas. Parras de una media de medio siglo y baja productividad. Varietales autóctonos sembrados sin injertar, entones sobre sus propias raíces, lo que aporta ventajas fisiológicas y enológicas (las islas quedaron exentas del ataque de la filoxera que asoló el continente a finales del XIX).